Identidad y Vivencia del Espiritismo (II)

La mezcolanza imprudente, los añadidos dogmáticos de otras doctrinas (pero que no pertenecen a la fuente original) y los atavismos heredados que se normalizan con el uso y la costumbre, lejos de contribuir a que una filosofía gane en coherencia y credibilidad, lo que suele ocurrir es que esta termina generando confusión, rechazo o simplemente pierde interés por sonar a más de lo mismo… Esto está ocurriendo con el Espiritismo.

En el movimiento espírita no puede haber distorsión doctrinaria y al mismo tiempo enriquecimiento cultural (al revés), pues este no se logrará mediante la adopción indiscriminada de modismos ajenos y constructos distantes de la idea original… ¿Quiere esto decir que el encuentro y la convivencia cultural no traen cosas buenas? No, todo lo contrario; pero hay que ser prudentes y sensatos porque no todo vale (por mucho que a título personal nos guste).

No venimos a cristianizar o evangelizar (en tal caso sería “espiritalizar”, que tan poco es el caso, pero en comparación es más sensato). Al fin y al cabo somos seguidores y referencia de una doctrina nueva…

Una cosa está muy clara y resplandece con brillo propio: el Espiritismo progresará con más fluidez y llegará a más gente, en la medida en que los propios espíritas se deshagan de todo el sincretismo postizo que se le ha ido agregando en el ultimo cuarto de siglo y que, por honesto que sea (nadie lo discute), no es lo más apropiado y, a veces, poco tiene que ver con las bases originales

Es cierto que lo hemos dicho en otras ocasiones: vale mucho más la actitud espírita, que el conocimiento que de este se tenga, por brillante que sea (es decir; lo que queda no es tanto la formación/preparación, sino cómo gestionamos ese conocimiento y/o el ejemplo práctico que damos con nuestro comportamiento), pero, antes que nada, la importancia de que cada uno madure e interiorice cabalmente lo qué es el Espiritismo y lo que pretende, tiene una trascendencia enorme.

Si echamos una mirada sincera, crítica y desapasionada a centros, federaciones y webs, percibimos que es evidente que falta criterio, diálogo honesto e independencia de ideas (amén de una gran desconexión, tanto de las fuentes espíritas como del contexto vital y los desafíos del hombre del siglo XXI). Pero bueno: algo hasta cierto punto esperable desde que la filosofía salió de los centros y se entronizó el adoctrinamiento…

Todo esto se percibe en el asunto de la Divinidad: el espírita debería estar preparado para hablar de Dios en el contexto materialista, cansado y descreyente del siglo XXI, pero hacerlo (claro está) fuera de los moldes religiosos del paradigma ya caduco… si no, será del todo imposible (por más que nos esforcemos, o por incontables que sean los grupos espíritas que se funden).

→ Por poco que analicemos nos damos cuenta que el agnóstico o el materialista, en realidad no rechazan a la divinidad en sí, sino al Dios del judeocristianismo (precisamente el Dios que fue superado de manera natural por la revelación espiritista), ← por esto resulta sorprendente, ambiguo y vano, que el espírita medio continúe hablando de Dios en los mismos moldes del pasado.

Todo aquél que anhela por una nueva espiritualidad -el buscador de este siglo- como no puede ser de otra manera, cerrará automáticamente sus oídos a todo lo que, de fondo, suene al mismo discurso judeocristiano.

El Espiritismo está naturalmente preparado para enfocar el asunto de Dios, pero no parece que sea así en el caso de muchos espíritas…

Las propias instituciones espíritas (consciente o inconscientemente, por interés personalista o por dejadez), se han encargado de hacer que el mensaje superior quede reducido a interpretaciones culturales expósitas de la idea original, pero con las cuales personalmente se afinan, olvidando que para que la revelación se expanda y cale, precisa romper con los moldes del pasado; porque ninguna idea nueva y revolucionaria (como el Espiritismo es) puede triunfar encajonada en viejos envoltorios.

Por Juan Manuel Ruiz González para ZonaEspirita.com

Jueves, 24 de Marzo de 2021

Ver la Primera Parte de este artículo aquí => Identidad y Vivencia del Espiritismo (I) | Zona Espírita

Escrito por Juanma

Juanma

Juan Manuel Ruíz González es miembro de la Asociación Espírita José Grosso de la ciudad de Córdoba (España) y fundador del grupo de Facebook “Doctrina Espiritista”. También escribe artículos en publicaciones espíritas como el periódico madrileño “El Ángel del Bien” y es asiduo colaborador de la web Zona Espírita.

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