El Método Kardeciano

coordinarPara poder estudiar un tema, es necesario hacerlo sistemáticamente, con una lógica y un rigor.

Precisamente la filosofía moderna nace con la obra de Descartes El discurso del método, donde se deja plasmada una serie de ideas a seguir que han cimentado el quehacer científico.

Kardec cuando comenzó a recibir las comunicaciones desde el plano espiritual adoptó este método cartesiano, “remontándose de los efectos a las causas” por inducción. Dada la dificultad del material no “sensible”, ni “palpable” con que trabajaba Kardec, hubo de idear un modo posible de comprobar que las respuestas dadas eran o no ciertas. Por lo que ingenió: la concordancia de las respuestas. 

Es decir, a una misma pregunta él buscaba respuestas mediante diferentes médiums, y distintos espíritus. Haciendo un balance, si no estadístico, al menos sí cuantitativo de la concordancia dada.

Estas respuestas vinieron de todas partes del globo, una vez conocida la idea de Kardec de hacerlas públicas en una obra, la que vendría a ser el Libro de los espíritus. Porque una cosa quedaba plenamente demostrada para el investigador no puntilloso, la comunicación con el otro plano era real, si no siempre, al menos en un alto porcentaje de las veces. Quedaba verificar si la información recogida merecía igual credibilidad.

Kardec dejó abierta su obra: “la codificación espiritista”, por ser el compendio de todas estas comunicaciones bajo su trabajo de investigación personal. Consciente de que los nuevos tiempos vendrían a verificar o refutar las revelaciones dadas por los espíritus. Él siempre se mostró muy cauto y nunca quiso ir más allá de aquello que los medios científicos de su tiempo pudieran verificar, dejando la especulación para el momento en que tales pruebas fueran posibles.

Hoy día, en gran parte, este espíritu cauto y prudente, y sobre todo metódico se ha ido al garete. Hay una gran devoción hacia las obras psicografiadas, y en ellas se deposita normalmente toda la fe y creencia. Se acepta lo dicho sin mayor crítica, ni juicio. Hay un gran retroceso en la mentalidad espírita. Hemos vuelto al manido “criterio de verdad o autoridad”. Algo es cierto si lo dice Emmanuel, o André Luiz, o cualquier otro espíritu, que por ser espíritu le otorgamos una sabiduría especial.

Nos olvidamos que Kardec nos habla que los espíritus son las almas de las personas que habitaban la tierra, con sus mismos defectos e inclinaciones; también ellos se hallan impregnados de sus anteriores ideas. No es de extrañar que Emmanuel, anterior sacerdote católico, mencione tanto la religión en sus comunicaciones, sólo por citar un ejemplo.

Por tanto, en vez de abrir nuestras mentes a la sana investigación, a la reflexión cabal y al entendimiento fraterno, nos empestillamos en engullir enseñanzas; como si la humanidad no hubiera llegado ya al punto de madurez suficiente para dejar de postrarse y suplicar. Depositando en los espíritus la responsabilidad de vivir nuestras existencias, cuando ellos lo único que hacen es delinear unas ideas maestras, dejando que cada cual tome aquello que necesita.

Abdicar de la razón, es caer en el fanatismo. Perder el juicio crítico, es ser preso del juicio ajeno.

Blog “Claro de Luna” de Myriel en Zona Espírita

Escrito por Myriel

Myriel

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2 Comentarios en “El Método Kardeciano

  1. A pesar de haber tenido muchas experiencias extrasensoriales apenas inicio este camino maravilloso con los espíritus y agradezco por la información aquí espuesta.

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