Autores y expositores; Cuando la desconfianza es un obstáculo

1176173_194324227439358_2115614400_nNo podemos divulgar con naturalidad (y la naturalidad es algo que se irradia, no lo olvidemos) si todos nos situamos en un único patrón de intervención, no solo porque costriñe todo lo que podemos alcanzar sino porque, además, queda pasmosamente de “rebaño”: hablas con un espírita y en realidad es como si hablases con el 90% de los demás. Esto debe ser superado.

Pongo un ejemplo… Si sabemos que a determinada persona le va a resultar más accesible leer una obra de Brian Weiss (que no es espírita pero que trasmite muy bien la idea de más allá, inmortalidad, etc), ¿porqué vamos a tener que recomendar “Nuestro hogar” o las obras de Allan Kardec como norma inmutable, si sabemos que a esta persona (específicamente, por sus circustancias) le va a costar más trabajo?

Pareciera que si hacemos lo contrario traicionamos a Kardec, y a este se le falla con otras cosas: la falta de compromiso con la causa, el fanatismo, la falta de empatía entre espíritas, etc., no por recomendar un libro espiritualista que tenga cosas que aportar, porque de lo que se trata es de trasmitir la idea de la inmortalidad y en última instancia de consolar (y si ese es el motivo, Kardec estará más que deacuerdo con nuestra actuación).

Seguramente, más que falta de respeto a la figura del maestro de Lion tememos el actuar de manera diferente a la mayoría, al que dirán incluso. Esto es absurdo, pero no me cabe duda de que estas sensaciones bucean bajo la superficie de muchas pautas que repetimos sin cesar.

A pesar de lo valioso de sus aportaciones a la cultura espírita contemporánea, hay también espiritismo fuera de las obras de Andre Luiz y Divaldo P. Franco (incluso me atrevería a decir que fuera de las obras netamente espíritas), porque esta ciencia del espíritu y la razón no se detiene en dos o tres autores consagrados, sino que continúa su rumbo por otros medios y filtros de expresión. Hay que leer (y estudiar) las obras de A. Luiz, las obras psicografiadas de Divaldo (su serie psicológica es una joya, por ejemplo), pese a que ni en Luiz ni Joanna de Ângelis el espiritismo ha dicho su palabra definitiva.

Pecariamos de injustos y de bastante ignorantes si por una especie de combustión espontánea cerramos filas a otras producciones espíritas (incluso co-producciones, caso de que sean obras mediúmnicas). El inmenso campo de actuación y complejidad operativa del Mundo mayor  a través de lo específicamente mediúmnico o a la inspiración no se reduce (por pura lógica) a la utilización de un solo canal encarnado o dos: la espiritualidad mayor se canaliza por muchas fuentes y muchas mentes cada vez que es necesario, y lo hace a pesar de nuestras imperfecciones y limitaciones cuando ven que existen las condiciones mínimas: receptividad, seriedad y compromiso.

Creo que los Espíritus espíritas se utilizan de otros muchos hermanos, pese a que estos no estén en el top 10 de los libros más vendidos o siquiera estén en esa lista porque ni se les ha dado la oportunidad de ser publicados. Haríamos bien en reflexionar en todo esto.

Seamos vigilantes para no aceptar cualquier cosa que sea atribuible a lo mediúmnico, pero si una obra es digna, seria (leal al espíritu de la codificación) y tiene cosas que decir, no la rechacemos.

Responsabilidad no es solo filtrar toda producción (por mediúmnica que sea), también lo es mirar más allá de lo trillado.

Hay escritores que esperan ser reconocidos por sus hermanos encarnados y que tienen mucho que decir, como también hay oradores que deberían tener un lugar más destacado en la divulgación espírita. Pero todo este potencial seguirá estando en el aire mientras el grueso de los compañeros de ideal prosiguen cómodamente instalados en “Nosso Lar”.

Las conexiones elevadas o dignas con el mundo espiritual prosiguen más allá de los circuitos familiares o reconocidos, que no nos quepa la menor duda.

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