Revue Spirite: Sobre las tácticas de los enemigos del Espiritismo

La táctica ya aplicada por los enemigos de los Espíritas, pero que van a emplear con un nuevo ardor, es la de intentar dividirlos al crear sistemas divergentes y al suscitar entre ellos la desconfianza y los celos.

No os dejéis atrapar y tened por seguro que quienquiera que busque, por cualquier medio, romper la buena armonía no puede tener una buena intención.

Es por eso que os invito a poner la más grande circunspección en la formación de vuestros grupos, no vuestra tranquilidad, sino también en el propio interés de vuestros trabajos.

La naturaleza de los trabajos espíritas exige calma y recogimiento; ahora bien, no hay recogimiento posible si se está distraído por discusiones y la expresión de sentimientos malévolos.

No habrá sentimientos malévolos si hay fraternidad; pero no puede haber fraternidad con egoístas, ambiciosos y orgullosos.

Con orgullosos que se ofenden y se hieren por todo, con ambiciosos que estarán decepcionados si no tienen la supremacía, con egoístas que sólo piensan en sí mismos, la cizaña no puede tardar en introducirse y vendrá, de eso, la disolución.

Es lo que desearían nuestros enemigos y es lo que buscarán hacer.

Si un grupo quiere estar en las condiciones de orden, de tranquilidad y de estabilidad, es necesario que reine en él un sentimiento fraternal.

Todo grupo o sociedad que se forme sin tener la caridad efectiva como base no tiene vitalidad; mientras que aquellos que hayan sido fundados según la verdadera esencia de la Doctrina se mirarán como miembros de una misma familia, que, al no poder vivir todos bajo el mismo techo, residen en direcciones diferentes.

La rivalidad entre ellos sería un contrasentido; no podría existir donde reina la verdadera caridad, pues la caridad no puede ser interpretada de dos maneras.

Reconoceréis, por lo tanto, al verdadero Espírita por la práctica de la caridad en pensamientos, en palabras y en acciones, y decíos que quienquiera que nutra en su alma sentimientos de animosidad, de rencor, de odio, de envidia o de celos se miente a sí mismo si declara comprender y practicar el Espiritismo.

El egoísmo y el orgullo matan las sociedades particulares, del mismo modo que matan los pueblos y la sociedad en general.

Leed la historia y veréis que los pueblos sucumben bajo la opresión de esos dos enemigos mortales de la felicidad de las personas.

Cuando los pueblos se apoyen sobre las bases de la caridad, serán indisolubles, porque estarán en paz internamente y entre ellos, y cada uno respetará los derechos y los bienes de su vecino.

Es ésta la era nueva anunciada, de la cual el Espiritismo es el precursor y para la cual todo Espírita debe trabajar, cada uno en su esfera de actividad.

Es una tarea que les incumbe y por la cual serán recompensados según la manera en la que la hayan cumplido, pues Dios sabrá separar a aquellos que hayan buscado en el Espiritismo sólo su satisfacción personal de aquellos que, en ese mismo tiempo, hayan trabajado por la felicidad de sus hermanos.

Debo, aún, señalaros otra táctica de nuestros adversarios: es la de buscar comprometer a los Espíritas al impulsarlos a apartarse del verdadero objetivo de la Doctrina, que es el de la moral, para tratar cuestiones que no son de su competencia y que podrían, con toda razón, despertar susceptibilidades inquietantes.

Tampoco os dejéis atrapar por esa trampa; apartad con cuidado, en vuestras reuniones, todo lo que se refiere a la política y a las cuestiones irritantes; las discusiones, bajo ese aspecto, no llevan a nada, solamente os suscitan dificultades, mientras que nadie encuentra algo que condenar de la moral cuando ésta es buena.

Buscad, en el Espiritismo, aquello que os puede mejorar: eso es lo esencial; cuando las personas sean mejores, las reformas sociales verdaderamente útiles serán la consecuencia completamente natural de ese mejoramiento; al trabajar por el progreso moral, estableceréis los verdaderos y más sólidos fundamentos de todos los mejoramientos y dejad a Dios el cuidado de hacer suceder las cosas a su tiempo.

Oponed pues, en el propio interés del Espiritismo, que es todavía joven, pero que madura rápidamente, una inquebrantable firmeza ante aquellos que busquen arrastraros a una vía peligrosa.

A fin de desacreditar al Espiritismo, algunos sostienen que él va a destruir la religión. Sabéis bien lo contrario, ya que la mayoría de vosotros, que creíais con esfuerzo en Dios y en vuestras almas, cree ahora; que no sabíais lo que era orar y que ahora oráis con fervor; que ya no poníais los pies en las iglesias y que ahora vais allí con recogimiento.

Además, si la religión debiera ser destruida por el Espiritismo, es porque ella sería destructible y porque el Espiritismo sería más poderoso; decir eso sería una torpeza, pues sería admitir la debilidad de la una y la fuerza del otro.

El Espiritismo es una doctrina moral que fortalece los sentimientos religiosos en general y se aplica a todas las religiones; es de todas ellas y no es de ninguna en particular; es por eso que no dice a nadie que cambie de religión; deja a cada uno la libertad de adorar a Dios a su manera y de observar las prácticas que le dicta su conciencia: Dios toma más en cuenta la intención que el hecho. Id, pues, cada uno a los templos de vuestro culto y probaréis con eso que, al tachar al Espiritismo de impío, se lo calumnia.

Veré, pues, con una intensa satisfacción a todos aquellos que me honren con su confianza y que se reúnan alrededor de ese grupo como un centro común.

Si algunos quisieran hacer un grupo aparte, guardaos de verlos con malos ojos; y si ellos os arrojan piedras, no las recojáis, no se las devolváis: entre ellos y vosotros, Dios será el juez de los sentimientos de cada uno.

Que aquellos que crean estar con la verdad, excluyendo a los otros, lo prueben por una caridad más grande y una abnegación del amor propio más grande, pues la verdad no podría estar del lado de aquel que falta al primer precepto de la Doctrina.

Si estáis en duda, haced siempre el bien: los errores del ingenio pesan menos en la balanza de Dios que los errores del corazón.

Repetiré aquí lo que he dicho en otras ocasiones: en caso de divergencia de opinión, hay un medio fácil para salir de la incertidumbre:

es ver la opinión que reúne a más partidarios, porque hay en las masas un buen sentido innato que no podría engañarse.

El error puede seducir solamente a algunos ciegos por el amor propio y por un falso juicio, pero la verdad acaba siempre por prevalecer sobre él.

Tened por seguro, pues, que la incertidumbre deserta de las filas que se esclarecen y que hay una obstinación irracional en creer que uno solo tiene la razón contra todos.

Si los principios que profeso encontraran solamente algunos ecos aislados y fueran rechazados por la opinión general, yo sería el primero en reconocer que me he podido engañar; pero al ver crecer incesantemente el número de los partidarios, en todos los niveles de la sociedad y en todos los países del mundo, debo creer en la solidez de las bases sobre las cuales se fundan.

Es por eso que os digo, con toda la seguridad, que caminéis con paso firme en la vía que os está trazada.

Decid a vuestros antagonistas que, si desean que los sigáis, os ofrezcan una doctrina más consoladora, más clara, más inteligible, que satisfaga mejor a la razón y que sea, al mismo tiempo, una mejor garantía para el orden social.

Desbaratad, por vuestra unión, los cálculos de aquellos que desean dividiros.

Probad, en fin, por vuestro ejemplo, que la Doctrina le vuelve a uno más moderado, más dulce, más paciente, más indulgente, y eso será la mejor respuesta a dar a los detractores de la Doctrina, al mismo tiempo que la visión de sus resultados beneficiosos es el más poderoso medio de propaganda.

Por Allan Kardec

Extractos de Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos, febrero de 1862

Escrito por Allan Kardec

Allan Kardec

Allan Kardec. (1804-1869) es el seudónimo utilizado por el pedagogo y escritor Hippolyte Léon Denizard Rivail, considerado el codificador de la doctrina llamada Espiritismo. Nota de ZonaEspirita.com : En este perfil se publican contenidos escritos por él. Las partes subrayadas y resaltadas han sido editadas por la web.

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