Llegar a los demás …

6250bafd6b2875638a1c99fe11c11a6bLlegar a los demás no se reduce a trasferir información, es un proceso que requiere atención, imparcialidad y sensibilidad. Y esto, a veces, es lo último que hacemos… y entonces, el proceso dialógico se resiente o queda limitado por más digno y sublime que sea la idea base de fondo (en este caso, el espiritismo).

Si hablaramos de Espiritismo sin tratar de convencer a nadie, otra cosa cambiaría…

Me refiero a comunicar desde la sencillez y espontaneidad, expresar lo que la doctrina opina de tal asunto, lo que esta significó para nosotros, que áreas llenó, que representa para el proceso evolutivo humano, etc (sin propaganda ni dictados categóricos, sin preocuparnos en hacer prosélitos); entonces, ganaríamos más puntos y seriamos más convincentes, o cuando menos, nuestro interlocutor nos prestaría más atención porque haríamos más agradable la conversación o el diálogo. 

Sólo seremos convincentes cuando abandonemos la voluntad de convencer… Si ese es el motor (cuando debería serlo el diálogo en sí, el momento que estamos compartiendo) no seremos muy diferentes de, por ejemplo, evangelistas o mormones. Esto es así; a veces lo peor que le puede pasar al movimiento espírita son determinados espíritas más centrados en la publicidad que en el dialogo sencillo y fraterno.

Hacer propaganda, ir por ahí con la lección aprendida y no respetar conciencias ajenas y ambientes, no es divulgar. Es preferible no hacerlo.

Ojo con esto compañeros porque es muy significativo: conocer el Espiritismo no exime que, además, debamos cultivar una serie de habilidades interpersonales (si es que realmente deseamos divulgar en conciencia). Llegar a los demás no se nos es dado por defecto, lo más prudente es que antes de hacerlo nos ejercitemos y nos cultivemos las habilidades sociales mínimas…

Que diferente se ve (si miramos desde fuera) el espírita centrado en convencer y aquel que dialoga desde su alma, el que acoge…

A veces no podemos ser tan sistemáticos y mecánicos (lo podemos hacer, pero estaríamos cerca del dogma o el fanatismo); hay que relajarse, “soltar” expectativas, ser más sencillos y amenos. No vale argumentar que «Esto lo dijo don fulanito o menganito» (a lo mejor no es el momento, o a lo mejor es solo una opinión y nosotros lo tomamos como artículo de fe, etc, etc).

A veces también hay que dejar atrás las “normas”, los condicionamientos que hacen mella en nosotros; los intereses o las afinidades particulares, las creencias personalistas que hacen parte de nosotros (y que haríamos muy bien en revisar)… etc. Solo una mente no “atascada” por convencionalismos y personalismos, desapasionada, libre de prejuicios o creencias aprendidas puede captar (y comunicar) la verdad esencial.

Es menester hacer un esfuerzo y superar el Espiritismo de propaganda…, a veces incluso la burocracia institucional (por más que esta tenga su lugar). En ocasiones hay que estar por encima de todo esto para hablar de Espiritismo, y hacerlo en espíritu y verdad, no intoxicados por condicionamientos mundanos y afectos particulares.

Deberíamos ser más simples y más “limpios”, hacer del espacio comunicacional un lugar cómodo y democrático, enriquecedor.

Si no prestamos atención a todo esto, el que nos escucha captará primero toda la batería de propaganda, las creencias personales a las que nos hemos habituado, etc; y entonces será complicado captar el mensaje entre tanto artificio personalista.

Cierto es que precisamos de la estructura organizativa para asentar y canalizar los encuentros y las propuestas humanas, pero el espírita debe tener en cuenta esta inevitabilidad burocrática como también, al mismo tiempo, ser consciente de que el mensaje debe estar por encima de toda influencia estructural y/o particular.

Debemos aprender a llegar a los demás desde el ser profundo, en lugar de hacerlo desde la teoría o las afirmaciones de otros, que pueden o no tener razón (dada nuestra condición de encarnados de mediana evolución).

Tratar de convencer, o tratar de depositar una semilla de luz… que gran diferencia.

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Escrito por Lumen

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