“Lumen Espírita” ha escrito:

La auto-exploración es connatural y necesaria para el niño-adolescente, que así experimenta con su cuerpo y va calibrando el papel que representará el placer y la entrega sexual en su vida.

En el adulto también puede servir de espontánea válvula de escape ante el estrés acumulado por los desafíos existenciales, así como otorgar alivio a aquellos que no tienen pareja con la que compartir momentos íntimos.

Para unos la masturbación (como tener sexo con alguien), representa un papel importante en su vida, para otros no será algo tan relevante y aún para algunos la cuestión sexual (con otros o consigo mismo), representa algo casi anecdótico para su forma de ser y estar en la vida.

Todo en exceso es malo, incluso el agua que tan necesaria es para la vida… La masturbación es algo natural en la educación sexual del ser humano.

El límite está donde marque el buen sentido y las propias necesidades de cada cual.

Aquí, los tradicionales guardianes de la “moral” no tienen mucho útil que aportar, porque sus planteamientos descansan en la crítica cerrada, la negación y el pecado (cosas que, se supone, deben de estar alejadas del pensamiento espiritista).

En todo y todos bullen las fuerzas creadoras de la vida (y esto es lo mismo que decir: salud y creatividad), sólo nos cave respeto por la manera que cada cual las filtra.

La masturbación puede ser un problema como puede serlo toda práctica (el trabajo, ocio, etc) que rebasa nuestra capacidad de control, pero no es un problema en si misma, y a menudo, a semejanza del deporte o pasear por el campo o la playa, tiene un efecto liberador.

Ciertamente podemos hablar de “buenas practicas”, que es algo positivo en cualquier ámbito, y en nuestro caso reflexionar sobre la relación de la higiene mental o la repercusión que a nivel energético-vital tiene una excesiva pérdida de líquido seminal (en el caso de los hombres), algo que la mística oriental – y especialmente la antigua medicina tradicional china o la ayurvédica indú- llevan contemplando desde hace miles de años, y nunca mediante la prohibición-represión tóxica sino por parámetros de salud y longevidad.

En cualquier caso, la práctica, frecuencia y preferencia sexuales son cosa de cada uno. Los prejuicios moralista-religiosos que sobrevuelan el movimiento espírita (aún sin pertenecer a la doctrina), son tan añejos como estériles.

Siendo espíritas debemos hacer un esfuerzo para acercarnos a este asunto (o cualquier otro que tenga que ver con la sexualidad), con naturalidad, espíritu racional y mentalidad abierta: pertenecemos a una escuela de pensamiento, no a una comunidad de seminaristas…

Por LUMEN para ZonaEspirita.com Domingo, 16 de Enero de 2022

Escrito por Lumen

Lumen

Blogger Colaborador de Zona Espírita.

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