Psicología y Espiritismo

¿Quién soy?”, “¿de dónde vengo?” y a “¿dónde voy?”.

Preguntas cruciales que todos nos hemos hecho alguna vez en la vida.

Materia de estudio de la psicología, que dio origen a las diferentes corrientes o escuelas de pensamiento que definen este campo y que el Espiritismo contesta basada en evidencia científica.

Revisemos brevemente la trayectoria de la psicología como respuesta para esclarecer estas preguntas y el planteamiento del Espiritismo desde una perspectiva laica.

Al analizar el origen de la palabra psicología, observamos que proviene del griego, psico, que significa alma o actividad mental y logia, que se refiere a tratado o estudio.

En otras palabras, la Psicología se refiere al estudio del alma o ánima en donde se efectúa los procesos mentales y cognitivos internos del individuo; y procesos sociocognitivos, que involucra la cultura y vida en sociedad de un individuo.

Si bien es cierto que los antiguos griegos usaban el mito como recurso para expresar los trones del alma, es decir, explicar sus temores, conflictos y dinámica interna; la psicología lo retoma para delinear la estructura, orden y mecanismos de la vida psíquica del individuo y del inconsciente colectivo de la humanidad.

Freud, padre del Psicoanálisis, utilizó temas de las más antiguas mitologías para ejemplificar los conflictos y mecanismos de la vida psíquica inconsciente, dando lugar al complejo de Edipo; idea central del psicoanálisis para explicar el funcionamiento psíquico y la estructuración de la personalidad, originado en lo que él denominó resolución en las etapas de desarrollo psicosexual en los niños.

No obstante, cabe preguntarse qué es alma y qué causa el dinamismo interno de los procesos mentales en el individuo, que a través de la historia el hombre ha teorizado para definir su origen, identidad, propósito y destino después de la muerte.

Es aquí donde dos ciencias emergen en el mismo momento histórico (siglo 19): el Espiritismo y la Psicología.

Mientras que la psicología, como ciencia incipiente, procuraba estudiar el “alma”, el Espiritismo explicaba la naturaleza, origen y destino de los espíritus y su relación con el mundo corporal.

Es importante destacar que el alma, espíritu y actividad mental no están desligadas, no obstante, cuál es su relación y cuál es su finalidad.

Nuevas preguntas que procuran esclarecer “quien soy” y “cuál es mi propósito en la vida”.

Las ciencias han tomado participación en contestar cada una de estas preguntas desde la óptica de su especialidad.

Las ciencias naturales procuran explicar el origen de la vida, enfermedad, envejecimiento y muerte desde la perspectiva de la materia, basado en hechos observables y medibles; mientras que las ciencias sociales explican la conducta individual y social del individuo.

La filosofía, por su parte, trata de explicar la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas; haciendo uso de la razón mediante la autorreflexión sobre sus propias funciones valorativas, teóricas y prácticas.

Enfoques para tratar de esclarecer inquietudes existenciales y el objetivo de la vida “de dónde vengo” y en función de qué.

Es importante destacar que mientras todas las ciencias intentan esclarecer el enigma de la existencia humana, el Espiritismo hace referencia a que la naturaleza del alma no es otra cosa que el espíritu encarnado viviendo experiencias humanas en función de su adelantamiento o progreso.

Del mismo modo las inquietudes naturales del hombre en busca de su identidad y propósito responden al efecto de la Ley del Progreso actuando en el principio espiritual que ha alcanzado el grado de evolución donde adquiere la conciencia de su existencia y busca abrirse paso gradualmente en la definición de su “Yo” en un medio que procura conquistar.

Desde el comienzo de los tiempos, en que el ser humano emergió en la tierra, producto de la evolución hace millones de años hasta nuestros tiempos, ha estado en busca de la misma respuesta.

Sin embargo, no fue hasta que comenzó a desarrollar el progreso, moral e intelectual, en diferentes ciencias que dio comienzo a prepararse para entrar en afinidad de pensamiento y lograr la sintonía con el mundo no visible más elevado; y con ello la inspiración que motivó procesos de pensamiento más depurados dando margen a que los espíritus evolucionados encontraran oportuno iniciar comunicaciones que permitieran contribuir al esclarecimiento de nuestras inquietudes naturales.

Con el nacimiento del Espiritismo como filosofía y ciencia en el 1857, comienza el hilo conductor para que la ciencia confirmara la existencia y permanencia del espíritu como respuesta inicial a ¿quién soy? y la psicología para interpretar las inquietudes del alma o espíritu encarnado.

Entonces, a qué obedece que con el adelanto de la ciencia, tecnología, psicología y filosofía aun existan piezas por descubrir para engranar “el todo”.

¿Es acaso que existe una inteligencia superior a la del hombre que ha ordenado todo lo que conocer y el hombre solo ha estudiado su efecto en la materia, dándolo por un hecho inalienable?

¿Qué factores inciden para que esto suceda?

Es aquí cuando el mundo espiritual hace su aporte para darnos luz con relación a la interdependencia del mundo invisible con lo visible.

Nos orienta sobre Leyes que operan en el vasto universo en donde todo está sujeto a ellas y grabadas en nuestra consciencia.

¿Será este el dínamo o motivación intrínseca que influencia en la “búsqueda del Ser y propósito existencial?

Con el conocimiento de las Leyes Universales comienza a develarse que la vida es un continuo: nacer, morir y renacer, esa es la Ley.

Puesto que cada espíritu nace simple e ignorante, a través de la sucesión de vidas va adquiriendo mayor conciencia de Sí mismo y de su colectivo.

Va transformando la conducta inicialmente egoísta a una de conciencia social, donde hacer el bien le permite mayor satisfacción, adelantamiento o refinamiento moral.

La Ley del Amor intrínseca en nuestra naturaleza, mediante la Ley del Libre Albedrío, permite la experiencia de aprendizaje que a través de la Ley de Reencarnación actúa individualmente para que con cada nuevo renacer logremos ser la mejor versión de la anterior encarnación.

Este devenir del Ser es un proceso activo donde median procesos cognitivos de transformación que actúan en la razón y posteriormente en la acción.

El proceso de aprendizaje dependerá del nivel de progreso alcanzado por el espíritu, las condiciones que éste cree para su adelantamiento y la motivación para adquirir el aprendizaje.

Esto obedece el principio de “por qué existo” y a “donde voy”.

La Ley de Evolución no permite la involución o el retroceso, no obstante, no basta con el progreso moral si no se acompaña del intelectual en beneficio del mejoramiento social.

Es por ello que las ciencias sociales y de la conducta existen para contribuir al esclarecimiento individual y mejoramiento de los procesos sociales.

Al principio del artículo hablamos del origen de la psicología. Haciendo un recuento histórico, notamos que no fue hasta varios siglos después que la psicología comenzó a redefinir sus paradigmas.

De una ciencia determinista, evoluciona a nuevas formas de pensamiento para dar paso a la capacidad humana de elegir, tomar decisiones y ejercer la voluntad, dando margen al nacimiento de la Psicología Humanista.

Esta postula que el ser humano nace con la tendencia hacia la autorrealización, es decir, al desarrollo de las potencialidades individuales en busca del desarrollo personal y finalmente social.

Este proceso no acaba nunca porque el ser humano permanecerá en continua evolución.

El Humanismo y el Espiritismo guardan el denominador común de reconocer que el ser humano es un Ente orientado al mejoramiento personal, motivado por la búsqueda del sentido de la vida y la necesidad intrínseca de superarse en beneficio suyo y colectivo.

Al reconocer la importancia del proceso de evolución como una actividad individualizada, delega a cada ser viviente la responsabilidad de su propio proceso de adelantamiento.

Si bien es cierto que en los albores de la humanidad el ser humano enfocó su atención en la preservación de la especie, satisfaciendo sus necesidades básicas inmediatas de forma egoísta; de ese tiempo al presente ha evolucionado a ser un Ente social más depurado. Con ello adquiere nuevas responsabilidades dirigidas al beneficio colectivo.

Queda en nosotros el trabajo individual de revisar nuestras reminiscencias egoístas y dar paso a la preservación de la especie desde una perspectiva de bien colectivo. Ese es el futuro del planeta Tierra.

Queda de parte nuestra dar la talla para habitarlo y forjar juntos una sociedad justa y equilibrada, donde el amor sea en función del bien común.

Este es un reto que no se construye de un día para otro.

Comenzó en la aurora de la humanidad y por el conocimiento adquirido, se nos delega hoy mayor responsabilidad.

Entendemos que las preguntas “quién soy”, “de dónde vengo” y a “dónde voy” han sido respondidas desde el principio de los tiempos en nuestra conciencia, solo que por nuestra naturaleza encarnada no nos habíamos percatado.

Hoy hemos creado las condiciones para el reconocimiento de esas respuestas.

Queda en nosotros, a través del ejercicio del análisis, la reflexión para que de manera consciente seamos receptivos al aprendizaje individual de nuestra historia personal para nuestro progreso individual y colectivo.

Por Sylvia Rosario Géigel

Publicado en la revista A la Luz del Espiritismo. Publicación Oficial de la Escuela Espírita Allan Kardec. Puerto Rico. Año 1. Nº2. Enero 2015 https://www.educacionespirita.com/

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