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Actualización y Divulgación como escenarios del Ego

El Espiritismo tiene el doble propósito de ampliar la perspectiva espiritual y crecer en lo personal a través de la empatía activa.

Ojalá que todos los que de alguna manera estamos implicados en tareas divulgativas no dejemos esto a un lado y, un buen día, terminemos cultivando apenas nuestra mera proyección personal; y puede que incluso nos quede tiempo para vernos como (imprescindibles) portavoces de actualización y reforma…¡sic!

La actualización del Espiritismo debe ser constante, pues él mismo es un instrumento de progreso, pero se equivocan (y mucho) aquellos que entienden que actualizar es quitar y poner aquello que mejor se adapte a su personalismo y/o a sus atavismos culturales no superados…

Hay espíritas de sencilla intelectualidad pero que alcanzaron la comprensión y la sensibilidad necesaria para captar el mensaje espírita en su plenitud, y otros que pese a sus logros profesionales, su nivel cultural mas cultivado y su experiencia en lo divulgativo, aún precisan afinar sus pretensiones con las propuesta mayor de los Espíritus superiores.

Al igual que en el plano religioso hubo falsos profetas, también habrá (hay) falsos reformadores, y los conoceréis por lo poco que les importa el mensaje espírita (a no ser que este pase por el lucimiento de sus teorías y el brillo de su persona).

Si el Espiritismo sólo progresa en lo intelectual-racional, a costa de lo moral y trascendental, entonces no podremos hablar de progreso; no puede avanzar ni actualizarse aquello que aún no hemos comprendido.

La propuesta espiritista es integral, de doble plano (mente/corazón, razón/trascendentalidad), no se define ni expresa con la expresión de uno solo, y si esto ocurre hablamos de una entelequia pero no de Espiritismo.

Observémonos. Si lo que nos mueve es la simple retórica, la exposición al discurso y/o la controversia, es muy posible que estemos excesivamente instalados en el plano intelectual.

La descompensación mente-corazón nos hace más vulnerables al personalismo, que es lo mismo que caer seducidos por la fuerza de atracción del ego… Una persona con ese perfil, tal vez lo ignore, pero nunca será “reformador” de una idea que lo trasciende, porque aún no la ha comprendido en plenitud…

Una cosa es la formación (que puede ser excelente), y otra la asimilación, es decir; el calado del mensaje más allá de la teoría. Sólo está última es transformadora.

No olvidemos que el Espiritismo es una doctrina profunda, y para estar afinado con sus propuestas mayores debemos abrir más campo: ser mas humildes y tolerantes, cultivar lo transpersonal, irradiar en lo fraterno, etc…

Puede que muchos de nosotros hayamos adquirido una sólida formación doctrinaria, incluso tengamos un mayor o menor reconocimiento, pero ni esto evitará que podamos ir por ahí ignorando que sin salir de la zona de confort (inclinación al resalte personal, no activar lo espiritual, dejar de lado el compromiso humano, etc) no hay Espiritismo auténtico.

Que el Espiritismo no es una religión y que cierto sector del movimiento debería superar lo “evangélico”, es algo tan lógico como necesario de cara a una correcta divulgación… Pero, en ningún caso, la solución pasa por obviar, por ejemplo, la importancia que Jesús tiene en la doctrina (el ejemplo incontestable es la cantidad de veces que los Espíritus o el propio codificador lo nombran).

☆ Sin duda alguna, uno de los grandes retos de los espiritas de nuestra contemporaneidad es el superar tanto el atavismo religioso como los prejuicios heredados del positivismo negador.☆

Los que hablamos y escribimos sobre la doctrina espírita tenemos una gran responsabilidad; que esta no se vea deslucida por divulgar un Espiritismo “a medio gas”.

No hablo en ningún momento de malas personas, pero si de individuos que desaprovecharon y/o desvirtuaron su capacidad y responsabilidad.

Algunos de nosotros descubrirá demasiado tarde (sí, porque el tiempo de las oportunidades de cada vida tiene su caducidad), que pese a los loes y aplausos, orbitó en la periferia del Espiritismo pero nunca tocó su centro radiante…

Amigos, el tiempo de la romería terrena finalizará más pronto que tarde, y muchos descubrirán que más que servir al Espiritismo sirvieron por encima de todo a su comodidad, a sus intereses personalistas y a la proyección de su vanidad.

Por Juan Manuel Ruiz González; a miércoles 21 de Octubre de 2020 para ZonaEspirita.com

Escrito por Juanma

Juanma

Juan Manuel Ruíz González es miembro de la Asociación Espírita José Grosso de la ciudad de Córdoba (España) y fundador del grupo de Facebook “Doctrina Espiritista”. También escribe artículos en publicaciones espíritas como el periódico madrileño “El Ángel del Bien” y es asiduo colaborador de la web Zona Espírita.

Juan Manuel Ruíz González es miembro de la Asociación Espírita José Grosso de la ciudad de Córdoba (España) y fundador del grupo de Facebook "Doctrina Espiritista". También escribe artículos en publicaciones espíritas como el periódico madrileño "El Ángel del Bien" y es asiduo colaborador de la web Zona Espírita.

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Actualización y Divulgación como escenarios del Ego

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