A un mendigo del Alma

Vivir dudando es vegetar muriendo; ¡La duda es el infierno de la vida! ¡Es el gusano que nos va royendo! ¡Es el Satán de la primera caída!

¡Dudar de Dios!… Cuando en nosotros arde la pura llama de su inmenso fuego…

¡Dudar de Dios al contemplar la tarde!… ¡Para dudar de Dios se ha de estar ciego!

¡Desgraciado de aquel que cruza el mundo sin que su corazón sienta un latido!

¡Puede haber un tormento más profundo que decir: yo nací, mas no he vivido!…

Dale que hay más ...

Gratitud

Dios nace del corazón, y se torna en una energía enigmática para nosotros, pero que necesitamos para sentirnos conectados con el Universo.

Las palabras se nos quedan pequeñas, cortas, insignificantes, pero el anhelo que siente nuestra alma es cierto: sincero.

Una energía nos envuelve cuando oramos, cuando posamos la mente en el Ser de Amor que nos ha dado la existencia cósmica. Una energía que no sabemos explicar, pero que nos conecta a todos.

Los defectos de nuestro corazón, las heridas que hemos ido almacenando en nuestra alma, son rociados por esta noble emoción que nos embriaga.

Dale que hay más ...