Por Amor a la Doctrina

Traductor fiel de las obras de Allan Kardec, tanto en sus escritos como en su propia vida, José María Fernández Colavida no solamente conocía profundamente las enseñanzas de esas obras debido a su gran capacidad intelectual sino que también, como verdadero espírita(1), las sentía, en lo íntimo de su corazón, gracias a sus admirables cualidades morales.

Por el conocimiento y el sentimiento, Fernández Colavida tenía, pues, la verdadera comprensión del Espiritismo y, por ello, también la más firme convicción de que las obras de Allan Kardec, escritas de manera clara, precisa, lógica, portadoras de un contenido sublime, obtenido mediante serios procedimientos científicos y con la más elevada moralidad, constituyen un inestimable tesoro que debe ser preservado.…

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