Control Universal de la Enseñanza de los Espíritus

Si la doctrina espírita fuese una concepción meramente humana no tendría otra garantía que las luces de quien la hubiera concebido. Ahora bien, nadie en este mundo podría abrigar la pretensión fundada de poseer sólo para sí la verdad absoluta.

Si los Espíritus que la han revelado se hubiesen manifestado a un hombre solamente, nada garantizaría su origen, pues sería preciso creer en la palabra del que dijera haber recibido de ellos su enseñanza.

En caso de que se admitiera una absoluta sinceridad de su parte, a lo sumo podría convencer a las personas con quienes estuviera relacionado; conseguiría adeptos, pero nunca llegaría a congregar a todo el mundo.

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